sábado, 27 de agosto de 2016

OroViejo

Uno de los descubrimiento de la temporada, y faltaría a la verdad si no adjudicara el mérito a la persona que me lo recomendó. El Sr. Jordi Martín, conocedor como nadie de lo que “se cuece” por esta magnífica, y para mí, entrañable ciudad.


El día de antes de ir a comer, pasé por la noche, me senté en su magnífica terraza y me pedí una copa de vino acompañada con un buen plato de jamón de “La hoja del Carrasco”; bueno, sólo esto ya es una garantía, conozco "la hoja del Carrasco" desde hace años, soy cliente y os puedo garantizar que es difícil encontrar un embutido de esta categoría y, a su vez más difícil aun, ver como un negocio de más de 100 años continua con esas ganas de agradar a sus clientes y trabajar todo lo que nos da el cerdo, que es mucho, con tanta sapiencia y dignidad, que es lo más importante.


Llego el día y entramos en esa sala abovedada tan agradablemente decorada y tan apropiada para disfrutar de un buen almuerzo.
Como aperitivo, la casa nos invitó a un refrescante y sorprendente gazpacho de sandía.


De primero, unos huevos poché sobre patatas chips, crujiente de jamón y virutas de foie.
Yo creo que es de esos platos que ya por si solo su enunciado lo dice todo y más en este caso en que todos y cada uno de los ingredientes mencionados se pueden ver y saborear con total nitidez. Bonito y armónico entrante, a la vez que placentero en su sabor. Todo un acierto.


Tampoco se queda cojo el segundo entrante que compartimos. Se trata de un Pulpo a la brasa con espuma de tortilla, trigueros y pimentón. El pulpo con la potencia que es capaz de darle la brasa, el toque del pimentón y rebajado con la espuma. Sorprendente a la vez que exquisito.


Pasamos a los platos principales, unos lomos de salmonetes, crema de gambas, tirabeques y pan de tinta. Pues más elogios y no gratuitos. Como bien sabéis los que me leéis habitualmente, uno de mis pescados preferidos es el salmonete; es especial y pocos encontraremos en nuestros mares con tanto sabor. En este caso limpios, que es lo incómodo de este pez. Las guarniciones que lo adornaban para nada mataban lo importante de el protagonista, su sabor.


Seguimos con una paletilla de lechazo con patatas panaderas. Nada que objetar, un plato castellano 100% y tratado con la nobleza de la tierra.


De postre compartimos una milhojas de crema pastelera, galleta de naranja y helado de mango. Creo que en esta ocasión puede la propia fotografía explicar los pormenores del postre mejor que yo. Sólo añadiré mi nota. Otro sobresaliente.


Acompañamos esta gran comida con un Carmelo Rodero, “otro buen amigo” que nunca falla.


El precio con cafés y aguas fue de de 109 €.
Visito esta ciudad un mínimo de dos veces al año, y puedo asegurar que desde ya, OroViejo se convertirá para mi, en parada obligada. Sin duda alguna.
Pasear por la ciudad, descubrir sus rincones, que los tiene y a decenas, sentarnos en la Plaza Mayor a descansar y pasar por este local a degustar una buena cena, será el colofón a una jornada inolvidable. De verdad.

OROVIEJO      Plaza San Benito nº 5 · Salamanca · Telf. 923215492


miércoles, 29 de junio de 2016

MOLINO DE PALACIOS

Mucho que escribir sobre un fantástico fin de semana en la vallisoletana población de Peñafiel. Una jornada que se inició con la visita a la magnífica factoría que Santiveri posee en esta preciosa población. Sorprendidos de lo visto, sólo nos quedaba dejarnos sorprender más, y de eso se encargaba nuestro "guía y magnifico anfitrión" Jorge Torres.


Nuestra primera parada fue en el Molino de Palacios, un auténtico y genuino asador castellano del que Jorge nos había hablado maravillas y, la verdad, de manera acertada.
De primero nos sirvieron una magnífica cecina, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Estaba deliciosa, fina pero sabrosa, fuera de cámara como debe ser y servida a esa temperatura a la que se tiene que servir el buen embutido.


Revuelto de bonetes, setas de la zona, bien presentado y confeccionado; otro gran acierto. Los bonetes estaban también acompañados por unos estupendos espárragos trigueros.


Alcachofas confitadas y servidas con una yema de huevo. Ricas, últimas de la temporada y por lo tanto, apreciadas en su valía.


También compartimos unos tomates ecológicos servidos con su cebolla, un buen aceite y sal Maldon. Nada más, porque si la materia prima es la que es, no hace falta nada más.


Y llegó el leit motiv de la visita. El lechazo,  ese famoso lechazo que ha hecho famosa a esta tierra, ese lechazo que cuando está bien asado y el animal es el que tiene que ser en su edad y crianza, no hay nada que se pueda igualar.
Y doy fe, y lo digo con plena y absoluta sinceridad, que es de los mejores lechazos que he tomado y por mi condición de amante de esta región, por la familiaridad que tengo con ella y porque los orígenes de mi familia están aquí, que sé de lo que estoy hablando. Y es que el lechazo nos es más que eso, primero la materia prima y luego la técnica del asado.
Tierno, jugoso, meloso, sabroso, no me caben más adjetivos y es que aquí saben asar y tienen proveedores de confianza. Felicidades por hacerlo tan bien y gracias por hacernos disfrutar.


El lechazo, del que nos comimos tres cuartos, venía acompañado de su ensalada con cebolla morada y patatas fritas... ¡pero de las buenas!


Para pasar todo esto y estando en el santuario del vino, degustamos un Carmelo Rodero que, como siempre, no defraudó a nadie; y probamos otro vino de la zona que en este caso no lo conocíamos, un Ebano crianza, que suscitó división de opiniones.
Postres varios, caseros todos; en mi caso, un magíifico hojaldre de nata con chocolate caliente.


Un sitio de visita obligada si se está por esta zona porque no sólo se come bien, además dispone de un restaurante que fue un antiguo molino, pasa el agua por sus bajos, y dispone de una preciosa terraza donde poder tomarse una copa junto al río. 


Una remanso de paz para desconectar.
Volveremos.

 MOLINO DE PALACIOS Av. Constitución,16 ·47300 PEÑAFIEL. VALLADOLID · Tel. 646 203 770

sábado, 11 de junio de 2016

Azarina Fussion

Esta vez fueron los amigos Pedro Legaz y Cesar  Puyal, los que me ayudaron a descubrir otro gran local de la capital Aragonesa.
Zaragoza es excepcional en este sentido y si te dejas llevar por la gente de aquí podrías estar escribiendo permanentemente sobre grandes restaurantes y bares de la ciudad y alrededores.


Esta vez fue el Azarina Fussion, un local junto a la “Misericordia” y al hablar del mismo lo haremos con mayúscula ya que se lo merece, por el trato, la simpatía y por lo que realmente nos interesa la calidad de su vianda.
La carta ya de por si es sugerente, amplia, muy extensa y que al que visita por primera vez el local se te hace complicada la elección.
Un primer vistazo a la misma ya se ve la devoción por las setas,  Boletus con trufa y foie, trompetilla amarilla, revuelto de setas etc. vamos que a los que nos gustan estamos de enhorabuena.


Una mesa de 6 amigos fue esencial para poder degustar un excelente pica pica que no nos dejo indiferente a ninguno por su calidad y sobre todo por lo cuidado del producto presentado.

En nuestro caso compartimos una ensalada de espárragos que no se si eran o  no pero estaban “cojonudos” acompañada con salmón y una excelente vinagreta.



También una magnifica ensalada de tomate de los de antes, de esos de huerta buena, de los que tienen sabor y en definitiva son tan difíciles de encontrar hoy en día. La ensalada iba con ventresca.


No pudimos dejar de pedir también los espárragos naturales, se trataba de comparar, y tampoco defraudaron.


Por último unos magníficos caracoles a la llauna.


De segundo cada cual lo suyo, en mi caso una lubina salvaje cocinada a la donostiarra que estaba impresionante, nada que objetar quizá su tamaño ya que había podido servirse para una boda.


El plato que más me impacto por su originalidad presentación y por ser la primera vez que lo veo, fue unos huevos rotos con carabineros y ajetes tiernos.
Una delicia en boca porque un huevo frito de por sí es un manjar pero acompañado por el carabinero, bien exprimido, aprovechando hasta la última gota de la suculenta cabeza del crustáceo y por supuesto todas la potencia del sabor a mar de este bendito habitante de nuestros mares. La foto es anterior al proceso y en este caso arte de "romper" el plato. Es parte fundamental del plato la conjunción de todos los sabores. 


Por último tengo que decir que después de tiempos inmemorables, volví a ver como alguien tiene la delicadeza y sapiencia para cuando un cliente te pide un Steak Tartar, hacértelo delante suyo. Lo probé, estaba estupendo y como debe ser al punto del cliente y no del cocinero. Buena carne, cortada a cuchillo y tratada con mimo.


Por ultimo un rape a la brasa, que al igual que la lubina y por los comentarios de Cesar estaba estupendo.



Todo lo aquí descrito fue regado por varias (tres) botellas de Muga, ese vino tan bien elaborado y que nunca jamás decepciona.
No hubo lugar para postres pero sí para un excelente Gin Tonic en la magnífica terraza que dispone el local.
De verdad, los de la zona no dejéis de visitarlo, no deja indiferente a nadie y si hay que poner un pero, que casi siempre lo hay en la sonoridad, el ruido en ocasiones se apodera de la conversación y es un tanto incomodo, pero como diría aquel “a que hemos venido hablar o a comer”. Pues eso.

Precio medio por persona sin privarse de nada 40 € aunque hay que añadir que a las copas fuimos invitados.

Felicidades.


C/ Ramón Pignatelli - 124           Zaragoza                 Telf. 976 09 66 06

viernes, 20 de mayo de 2016

VIVANDA

No conocíamos este restaurante al que nos llevo nuestro buen amigo Jorge Torres. Si es cierto que había oído hablar y siempre bien de él, pero no había tenido el gusto y placer de visitarlo.
Lo primero que hay que resaltar y realmente impacta al entrar, son las grandes posibilidades que tiene el local, lo bien estructurado que está y su gran capacidad.
Cuenta con una terraza que estoy absolutamente convencido que debe ser “La deseada” con la llegada del buen tiempo. Y cuando un local con estas posibilidades es acompañado de una cocina moderna, bien estructurada y donde el producto es pieza fundamental de la misma, el éxito está casi casi  garantizado.


En la cena éramos seis comensales y pedimos varios primeros que relataré, todos ellos compartidos. Del plato principal hablaré del mío.

Unos boquerones a la andaluza (9 €) que estaban extraordinarios, frescos y perfectamente fritos, sin restos de aceite por ningún sitio, en resumen preparados para poder disfrutarlos por la noche sin pensar en sorpresas digestivas.


Ensalada de judía verde y foie (9 €). Otro sorprendente plato, propio de la época estival, fresco, suave a la vez que sabroso. La verdura rica y cocida al dente. Muy bien.


Ensalada de alcachofas (11 €). Fue ponderada por todos los miembros de la mesa, los que me siguen ya saben que el verde y yo…….


Mejillones de roca a las tres salsas (8 €), otro gran acierto. Perfectamente cocinados, con todo su sabor y acompañados por vinagreta, marinera y romesco. Bueno y vistoso este plato.



La gran croqueta de jamón (2,20 €) y así es. “Gran” en todos los sentidos, en su tamaño, en su sabor, en su fritura y en lo melosa de la misma. Todos estos adjetivos hacen que la construcción de una gran, por tamaño, croqueta aumente su dificultad y aquí está perfectamente resulta.


Patatas bravas rustidas (4,50 €). Para mí el único pego a esta extraordinaria cena. Las encontré quizá demasiado aceitosas. Ya sabemos que en esto de las bravas hay cantidad de posibilidades y maneras de elaborarlas. A mi esta, en concreto, no me convenció.


Tortilla de patatas con chorizo (8 €). Plato que solamente he probado, y siempre que lo visito lo hago, en el Carballeira. Es extraordinaria su tortilla de Betanzos, sencillamente extraordinaria. La del Vivanda está rica, sabrosa y sobre todo muy jugosa.


Como plato principal y aconsejado por Jorge, disfruté de unos exquisitos salmonetes con su berenjena escalibada y farigola (13 €). Un excelente plato, ligero, donde el salmonete y el sabor intenso de su carne hacen de él unos de los pescados, para  mi gusto, más exquisitos. Un gran acierto el acompañamiento de la berenjena escalibada, perfecta armonía. Felicidades.


En el apartado postres la mención es especial, quizá por el acierto en pedir, pero dos que probamos eran dos sobresalientes.
El primero de ellos un Pastisset caliente de manzana (7 €), hay que pedirlo con tiempo, 20 minutos, pero lo aconsejo, no tengan miedo es fino, delicado y dulce.


El segundo una Torradete de Santa Teresa (6 €), vamos una torrija de toda la vida, la única diferencia es que ésta hay que comerla todo el año, tiene que estar presente en la carta por los siglos de los siglos y no tener que esperar a la Semana Santa para deleitarnos con ella.


Para beber un Carmelo Rodero. Excelente, siempre equilibrado y bueno.
Felicidades a la gente de Vivanda por este conjunto tan bien resuelto, local, decoración, terraza y buena vianda.

VIVANDA          Major de Sarrià, 134 ·08017 Barcelona  . Telf. 932031918



domingo, 1 de mayo de 2016

LA TAVERNA DEL CLINIC


Uno de esos locales que poco a poco, año tras año y con esfuerzo y unas ganas tremendas de posicionarse, ha logrado el difícil mérito de estar entre los grandes de la ciudad.


La verdad es que hay que felicitarlos por su evolución y esta evolución no es otra cosa que el resultado del entusiasmo, acompañado de sapiencia y una gran facilidad para elegir el producto, siempre de calidad. También el estar al lado del añorado Santi Santamaria tendría algo que ver, ¿no?
Dicho esto hablemos de lo que nos ocupa que es nuestra comida compartida entre tres comensales bien avenidos.
De primero, las bravas de la taberna. Muy buenas, las patatas inventadas por Arola y que tantos han imitado, algunos de ellos con mayor éxito que el impulsor, todo sea dicho.


Erizos frescos con espuma de yema de huevo y algas bretonas. Uno de los platos que más me sorprendió de los que probamos. Original, fresco y a la vez ligero. Muy rico.


Canelón de pato rustido con boletus y parmesano. Pues más de lo mismo. Extraordinario, potente, contundente y sobre todo sabroso, muy sabroso.


Pulpo a la gallega con espuma de patata. Otra sorpresa, en este caso y en esta ocasión un punto falto de sal, por poner alguna objeción pero el plato, tanto en presentación como en concepción del mismo, no tiene nada que se pueda reprochar.


Huevo poché con setas, butifarra y carpaccio de gamba. Extraordinario plato, sensacional presentación e inolvidable recuerdo para nuestras papilas gustativas.


Un rabo de toro guisado con vino del priorato y escaluñas o chalotas. Estaba bueno, sin más, no fue el plato que más me gustó y realmente es mejorable al igual, por cierto, que los enunciados de los platos.


Si en Cataluña no tenemos toros y los astutos nos han privado de “la fiesta”, pues dejemos de engañar al personal con los nombre y tengamos la valentía de llamarlo rabo de vaca. Si no hay toros, no hay toros para nada, ya está bien de tanta farsa.

De postre y para finalizar el festín, que lo fue, un surtidos de quesos, que no desmereció en absoluto el resto de platos.


Unas cervezas de aperitivo y como inicio de este magnífico almuerzo, que posteriormente fue regado con un Cava Perles Rosas de Naveran, para mi uno de los cavas más equilibrados que existen y al que alguna vez alguien le hará justicia. Bueno, de hecho ya se la hicieron en el año 2010 cuando fue reconocido  como mejor cava rosado de España y Parker lo puntuó con un 91/100.

Todo lo anteriormente descrito nos costó 145 €.
Felicidades a estos señores de la Taverna, lo fácil no es llegar si no mantenerse y aquí lo han conseguido día a día.


LA TAVERNA DEL CLINIC      Rosellón 155 · 08036 Barcelona · Tel.: 934 10 42 21

domingo, 17 de abril de 2016

SANTA CLARA


Nuevo restaurante en el barrio de Pedralbes, donde otrora estuvo ubicado el gran e inolvidable Niechel, donde durante casi 40 años el gran Jean Louis nos hizo disfrutar con su cocina grande, honesta e imaginativa. Tener 40 años una estrella Michelin no está a la mano de cualquiera.


El santa Clara es un nuevo concepto, nada que ver con lo que había, un proyecto que está abanderado por la propiedad del Igueldo, del que hablamos hace pocas semanas.
El local tiene posibilidades, sobre todo de cara al buen tiempo ya que cuenta con una terraza espectacular.


También hay dentro del local un pequeño rincón que gestiona la panadería Baluard, con lo que el buen pan está garantizado.
Creo que optan por un amplio horario y por lo tanto un local polivalente donde se puede desayunar hasta cenar.
De primero compartimos varios platos y empezaré por el que más me llamó la atención. Tortilla Arnold Bennett con bacalao, queso Comté y salsa holandesa (13,5 €). Original, muy buena y sabrosa, la verdad es que nos llamó la atención por la mezcla compleja de ingredientes que queda perfectamente armónica en este suculento plato.


Media ración de Mejillones  son estragón y tomate (5,50 €), correctos. Muy bien esta idea que se empieza a implantar de medias raciones. Perfecto para poder probar platos.


Croquetas de pollo a la brasa (2 € unidad). Ricas y al mismo nivel de las que ofrecen en Igueldo, un placer de croquetas la verdad.


Como plato principal optamos por un Arroz a banda con mejillones y alioli de azafrán (16,5 €). Bueno en su ejecución, perfecto en su punto de cocción, original pero sin sal. Tremendo fallo, el arroz no tenía nada, pero nada de sal. Una pena.


De postre, una macedonia de frutas (5 €).


Para beber, una extraordinaria garnacha blanca, un Acústic con D.O Montsant. Buenísimo.


Esto es todo, que no es poco, buen servicio, buena relación calidad-precio y otro local que apunta alto, sobre todo de cara a la primavera-verano; esta terraza en Barcelona seguro que tendrá el éxito garantizado.


SANTA CLARA            C/ Jimenez Iglesias 11-13  · 08034 Barcelona · Telf. 932038498